EDUCATION & COACHING EXPERIENCES

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dilluns, de maig 29, 2006

“COMPADREO” CON LOS JUGADORES

Abstract in English: This article aims to be a supporting tool for coaches at any level that are likely to approach in a “buddies” way to their relationship with players. This approach is common with coaches that are not used to clarify his role in relation with players, being players themselves. Some advice is reported at the end of this article.

Resumen en español: Este artículo pretende ser una herramienta de apoyo para entrenadores de cualquier categoría que se acercan a la relación con los jugadores a la manera del “compadreo”. Este enfoque es común en entrenadores que no están habituados a diferenciar su rol respecto a los jugadores, siendo a menudo ellos mismos jugadores en activo. Algunos consejos se apuntan al final de este artículo.

Para muchos entrenadores jóvenes, adentrarse en los confines de “ser entrenador” supone algo mucho más complejo que lo que en principio pueden ser las X’s y las O’s sobre la pizarra.

Esta complejidad surge de diferentes factores personales y sociales, entre los que destacan la imagen como entrenador, las habilidades comunicativas, el conocimiento del contexto donde se actúa y el tipo de relación que se construye con los jugadores. Precisamente de este último punto nos encargaremos de revisar un poco más al detalle.

El “compadreo” es una práctica que puede aportar algunos beneficios inmediatos: sensación de ser apreciado por los jugadores, reducción del número y frecuencia de los conflictos, posibilidad de sentirse “hermano mayor” cuando no lo has sido.

Estas ventajas, sin embargo, a menudo acaban suponiendo grandes inconvenientes: dificultades importantes a la hora de marcar distancia con los jugadores en los momentos delicados (derrotas, mala actitud, retrasos), aumento de la desconfianza por el trato a veces desigual a unos o a otros jugadores, tratar de querer ser un “igual” cuando el rol es siempre diferente y asimétrico.

Diferenciarse no tiene por qué ser una cuestión de imponer necesariamente el criterio del entrenador. Mucho más a menudo de lo que suponemos, los conflictos aparecen en el momento de tratar de imponer un deseo personal por encima de lo que los jugadores preferirían. Esta tensión se añade a las propias circunstancias que arrastran los jugadores y los entrenadores.

Hay algunos consejos que se pueden desprender de lo visto hasta ahora:
- Evitar ponerse a jugar con los jugadores. Es una práctica que “confunde” los roles de entrenador y el de jugador, que da pie a perder la posibilidad de observar “desde fuera”. A fin de cuentas, siempre podemos buscar otro momento para hacer unos tiros.
- Ser amigable pero no un amigo. Las cuestiones personales no son la “salsa” que debe aderezar la relación entre deportista y entrenador. Es recomendable compartir los momentos de entrenamiento pero no crear una relación íntima (cenas, salir de noche) que luego nos va a comprometer.
- Prestarse a facilitar que los jugadores expresen su deseo respecto a la tarea a llevar a cabo. En la medida que se hable sobre el deseo y el camino que quiere tomar el grupo, más clara está la orientación que desean darle los jugadores a la actividad y más se mantiene el entrenador en un rol diferenciado.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Me parece bastante correcto el artículo, así como los consejos que se dan..en una situación, eso sí, ideal, porque en la realidad ni siquiera tú sigues tu propio ejemplo:
"Ser amigable pero no un amigo. Las cuestiones personales no son la “salsa” que debe aderezar la relación entre deportista y entrenador. Es recomendable compartir los momentos de entrenamiento pero no crear una relación íntima (cenas, salir de noche) que luego nos va a comprometer."

Como puedes aconsejar precisamente tú esto? Si eras el primero (durante el primer año, valga la redundancia) en salir por ahí con jugadores y jugadoras, entrenadores y entrenadoras del club, como si de amigos de toda la vida se tratase?

Para sermonear, hay que predicar con el ejemplo. Aún así, y cambiando de tema, pienso que en Premià has hecho un buen trabajo, aunque tus pretensiones y las del club pudieran ser distintas (o no, es una percepción personal de alguien que juega en el club pero que se encuentra fuera de todo lo demás y que, por tanto, lo ve desde un punto un tanto subjetivo). Me encontraba a medio camino entre tu punto de vista y el de la Junta, pero después de leer tu artículo sobre tu salida de Premià, me acerco un poco más a la Junta...considero tu artículo como una pataleta por no estar de acuerdo con la decisión de la Junta, y me gustaría pensar que, si reflexionaras otra vez, tu artículo tendría un tono menos inadecuado y elegante respecto a tu salida del club. De todos modos, insisto en decir que creo que has hecho un buen trabajo, así que te deseo buena suerte, pues no debe ser fácil vivir de esto!

Mauro Valenciano ha dit...

Me parece bien que me recuerdes que alguna vez sí que he salido con mis jugadores, pero no era tipo "amigos de toda la vida", como tú dices. Y que con los entrenadores también salí en la cena de entrenadores del año pasado... Pues es verdad. Creo que hay buena relación con todos ellos. Pero de allí a decirme que soy amigo de mis jugadores, hay un paso. He tratado de diferenciarme de los jugadores, es como creo que deben de hacerse las cosas.

Bueno, me alegro que uno de los comentarios aparezca para comentar mis opiniones pero sin ánimo de faltar.