EDUCATION & COACHING EXPERIENCES

Un blog dedicado a la gente que le gusta el baloncesto y que se toma su tiempo para pensar estrategias para acercarse y actuar dentro del deporte.

divendres, de desembre 07, 2012

¿MULTA COMO SANCIÓN O COMO CASTIGO?

En los últimos meses he escrito más bien poco en el blog. A las puertas de un puente en el que estaré cumpliendo con diferentes tareas, aunque en ningún caso yendo a esquiar o a visitar alguna capital europea, he decidido dedicarle unos minutos a escribir y colgar este post.

El lunes un amigo y colega profesional del que ya he hablado en el blog, Albert Taranilla, me puso en antecedentes de la multa impuesta a los San Antonio Spurs por dar descanso a sus titulares en un partido contra Miami Heat. Después de leer la noticia, esta me recuerda a la sanción de UEFA a Mourinho (por ideólogo), Casillas y Dudek (por mensajeros), así como Ramos y Alonso (por eso que dicen de "auto-expulsarse") en un partido de Champions.

Lo cierto es que nos estamos volviendo locos con el tema de querer juridificar (normativizar, sancionar, penar, multar) todo en el deporte. Lo vemos con los reglamentos modificados en los minideportes, en el que de minibasket es un primor, aunque no lo es menos (acabo de recabar estos últimos días algunos datos muy jugosos sobre normas de juego en minivoleibol); lo vemos en el caso de UEFA y las "auto-expulsiones" que mencioné más arriba; y lo vemos también en esta esperpéntica cruzada en pos de algo que, a mi modo de ver las cosas, no se puede sancionar.

El deporte, por muy espectáculo que sea, es un trabajo de equipo. El entrenador debería tener en todo momento la última palabra en decisiones técnicas: me gusta, ya lo he dicho en otras ocasiones, ese punto que tienen las estadísticas oficiales de los partidos de la NBA en que se indica aquellos jugadores reservas que no han jugado "por decisión del entrenador". Eso yo creo que deja clara la utoridad de cada entrenador, sin margen para dudas ni para crear debates artificiales sobre si fulanito estaba lesionado, acaso ligeramente tocado o bien resfriado, si por alguno de esos motivos de salud no jugó... Cada entrenador administra los minutos de juego pensando en el partido siguiente, pero ¿como es posible penar a un entrenador que mira un poco más allá, es decir, pensando no en el siguiente si no el que va después?

Gregg Popovich, uno de los entrenadores más respetados en la NBA, ha visto como su decisión técnica ha costado una multa -sin fundamento jurídico que un juez pudiera aceptar- de 250.000 dólares para la franquicia que lo tiene contratado. Menos mal que David Stern, el inquisidor en este como en otros casos, no ha conseguido demonizar a uno de los entrenadores más respetados del planeta, al mismo tiempo que uno de los entrenadores en activo en la NBA más laureados. Flaco favor le hace la mega-estrella Le Bron James cuando dice que no tiene sentido esa sanción; que Popovich bien puede hacer lo que le plazca con su plantilla. Sin embargo, ya vemos que Stern entiende que las multas pueden aplicarse discrecionalmente como castigos a su libre arbitrio, mientras que una multa debería ser, cuanto menos, un acto ligado a las consecuencias de otro acto y, por tanto, poder referirse tanto a una norma como a la sanción que se aplica en los casos en que se incumple dicha norma.

La guinda en el pastel fue que los Spurs, pese a enviar después de unas maratonianas últimas semanas de competición a cuatro de sus cinco titulares a San Antonio sin esperar a ponerlos en liza en el partido en la exigente plaza de Miami, perdieron el partido en la recta final del mismo, por un resultado que demuestra la igualdad entre los dos bandos: 105-100. Por tanto, esa idea de Stern de la posibilidad "devaluar" un partido queda totalmente desacreditada, y la de negar la posibilidad a los aficionados de Florida de ver a Duncan, Parker y Ginóbili, pues a pesar de ello vieron un buen espectáculo, y de hecho el equipo local casi la palma.

Lo que nos hace falta es más ética (atendiendo a las cuestiones de acción-consecuencia, de producto-valor y de norma-sanción) y menos moral barata (de la que reverbera esta idea de la multa como castigo al gusto del inquisidor, castigo express).

Aprovecho para desearos a todos unas felices fiestas.