EDUCATION & COACHING EXPERIENCES

Un blog dedicado a la gente que le gusta el baloncesto y que se toma su tiempo para pensar estrategias para acercarse y actuar dentro del deporte.

diumenge, d’abril 29, 2012

PENDIENTES DE LAS FORMAS

Esta jornada del campeonato en la Liga BBVA ha deparado dos estampas curiosamente similares. En los respectivos partidos del Real Madrid y el FC Barcelona hemos visto acciones en el juego, o bien en las celebraciones de los jugadores, que han sido calificadas por personas de los banquillos como inapropiadas.

Por un lado tenemos a Cristiano Ronaldo y una acción de juego ya con un 3-0 a favor. La acción, por innecesaria a los fines del juego, ha sido calificada por Michel, el entrenador rival, de este modo: "Los tres toques no me han gustado, soy un poco antiguo y esas cosas las considero innecesarias". Juzgad vosotros mismos viendo el video de la jugada.

Por su parte, Guardiola acomete contra sus pupilos Alves y Thiago, y dice de ellos: "Esos actos no son propios de jugadores del Barcelona, pedimos disculpas a la afición del Rayo Vallecano, no volverá a ocurrir". Puyol incluso interviene en la celebración del gol de Thiago, como podéis ver en el video del bailoteo.

Los otrora equipos enfrentados y vistos como antagónicos en la formas, así como en el juego desarrollado por cada uno de ellos, por lo visto este último fin de semana se parecen más de lo que algunos se esfuerzan en estipular. ¿Será que en el fondo unos y otros futbolistas no son tan distintos? ¿O es lo del Barça un desliz sin importancia?

Para completar el cuadro debemos decir que es San Guardiola el que pone en vereda a sus jugadores, y en el caso de Cristiano Ronaldo y sus toques, es el entrenador rival Míchel el que tiene la mosca bajo la nariz. Por lo demás, las situaciones que podemos contemplar no son muy distintas la una de la otra: en ambos casos pueden interpretarse por los equipos rivales, así como sus respectivas aficiones, como gestos de superioridad y ostentación ante el contrario ya abatido. En ambos casos preocupa que no sean gestos de humillación hacia los rivales. Sin embargo, ¿qué importa cuando los jugadores del Barça celebraban el gol juntos cómo se lo pudiesen tomar los rivales y sus aficiones? Al parecer, para Guardiola (incluso para Puyol, el capitán), mucho. ¿Y qué importa si Ronaldo le sale por darle 3, 4 o 5 toques antes de caer rodando por el césped?

Creo que no es necesario disculparse por celebrar un gol -incluso si San Guardiola no lo considere propio de un jugador del Barça-, ni tampoco sale a cuenta criticar a Ronaldo por sus toques. Sin embargo, siempre queda bien que no se de la sensación de ir de chulo, de sobrado. Ni a Mou ni a Ronaldo les quita el sueño eso; ya vemos que a Guardiola y a Puyol, y por rectificación forzada Alves y Thiago, sí que les preocupa... y mucho.

Estamos ya demasiado pendientes de eso de qué pensarán los otros. Lo podemos ver en las reacciones que acabo de comentar a una jugada y a una celebración, como también podemos leer entre líneas con medidas como la norma de cerrar el acta en el baloncesto, o bien el número máximo de goles que figuran en las clasifiaciones y resultados de los partidos de fútbol 7 en algunos Consells Esportius. A vueltas con las formas, nos preocupamos por que los niños no puedan perder de más 50 puntos en categoría infantil de baloncesto, ni que tampoco les puedan poner el resultado real de 22-2 en la web oficial del Consell, si no un 7-2 pasado por el mismo filtro que se debería aplicar con las estampas de Barça y Madrid.

Todo ello para evitar dar una imagen impropia, la de las celebraciones bailadas o bien de los toques de balón sin finalidad alguna para el juego. Lo que ocurre es que el mensaje es bien distinto si el que denuncia es el entrenador del equipo que ha cometido la acción o celebración impropia (como es Guardiola), o bien es el entrenador rival (como ocurre con Míchel). Está por ver si después de la afrenta cometida por Alves y Thiago, y siendo coherente con su discurso, Guardiola los deja fuera de la convocatoria o al menos en la suplencia los próximos partidos... incluída la final de Copa del Rey, ¿no os parece? Ya veremos si lo ocurrido en el Barça y sus bailoteos trae consecuencias, o sólo lo dice Guardiola de cara a la galería: quedan cuatro partidos oficiales, será buen estar al quite (si los quita).

dimecres, d’abril 25, 2012

UN JUEGO QUE AGOTA

El Barça de Josep Guardiola ha quedado apeado de la Final de la Champions League por la gracia de un equipo bien guarnecido detrás, y con la idea entre ceja y ceja de sus delanteros de aprovechar las pocas ocasiones que tengan en el contraataque ante un equipo que duerme el balón. Drogba, Ramires y Torres han hecho inútiles las dianas de Busquets y Iniesta. El medio campo "tocador" del Barça ha sucumbido ante un equipo plagado de fajadores, de encajadores, y apenas algún jugador en punta que, a solas y sin apenas apoyo de los compañeros, han sabido fabricarse las pocas ocasiones de gol suficientes para pasar de manera clara a la Final de la Champions.

Quisiera jugar con el título del post: un juego que agota. Pienso en dos lecturas sobre esta frase. Por un lado, que (ver) el juego (del Barça) agota. Como espectador me agota ver cómo cuando los equipos plantan el autobús detrás le hacen la vida tan difícil al Barça, que no logra recomponer una idea de juego que pueda desbancar a las dos líneas defensivas muy bien armadas de los equipos rivales. Ayer el Chelsea montó una defensa primero con una línea de 5 y otra de 4, y Drogba en punta. Al cabo de un rato, línea de 4 delante y 5 detrás, por exigencias del guión (lesión de Cahill, expulsión de Terry). Ya en la recta final del partido, apenas 3 en la primera línea y ya con seis entre la frontal del área grande y el borde del área pequeña.

El Barça no podía encontrar resquicios, y aunque los encontró con los dos goles, sólo uno de los dos se produjo a partir de esas jugadas que tocan y tocan y tocan. El tanto de Iniesta se produjo en contraataque, como los tres goles que en la eliminatoria han conseguido el Chelsea. Así, el Chelsea consigue tres goles de contraataque por sólo uno del Barça, que debe sumar a la cuenta goleadora otro gol, este en una jugada de las de llevar el balón de un lado a otro. Por lo demás, ni la entrada de extremos para abrir el campo ni las jugadas de pared por el centro surtieron efecto alguno. La entrada de Keita era ya a la desesperada, buscando que rematase de cabeza algún centro. Un juego, sin embargo, al que el Barça no sabe jugar.

La segunda lectura de la frase se refiere al juego que Guardiola se lleva entre manos en relación a su renovación. Llevamos muchos meses con el tema a cuestas, y ahora que el Barça queda apeado de la Champions y tienen prácticamente perdida la liga desde el sábado, dos son los escenarios para este otro juego que agota. Primero: que Guardiola haga un arrebato de decir algo por el estilo de que "nos tenemos que levantar bien pronto, bien pronto por la mañana", y diga que estos reveses serán el acicate para hacerlo mejor la temporada que viene. Sin embargo, es muy remoto que Guardiola se confronte a las críticas que le puedan llover desde el barcelonismo, él que en los últimos años lo ha tenido todo de cara.

Segundo: que fruto de las severas derrotas contra Madrid y Chelsea, Guardiola precipite su salida del club. No sabemos que le ronda por la cabeza, pero lo que es seguro es que cada año se ha hecho de rogar (y este año el que más). Más ya no no se lo pueden pedir: lo han hecho los directivos, los jugadores, la afición. Si aún así no le sirve, puede que sólo estuviese esperando estos tropiezos para justificar una salida que, de otros modo, los aficionados hubieran considerado injustificada. Las derrotas y la pérdida de los campeonatos más importantes parece que, ya este año, avalarán las nuevas aventuras de Guardiola en Inglaterra, en otro país. La salida de Guardiola del Barça es, después de lo ocurrido estos últimos días, más probable (o según su particular manera de vendernos la moto, sería algo así como que su renovación es "más imposible"). Si se marcha, pondrá fin a un juego que agota.